¿QUÉ IMAGEN TIENES DE LA PERFECCIÓN?

NUNCA SERÁS PERFECTO

Cuando nos paramos a analizar porqué no funcionan nuestras relaciones, con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestros amigos, con nuestra pareja y nos atrevemos a dar un paso más allá, encontramos que la primera relación que no funciona es con nosotros mismos.
Nuestras emociones que fueron perfectas al nacer, que nos llenaban de energía vital, las fuimos desconectando a medida que nos íbamos socializando. Hemos crecido con una imagen de perfección que no se corresponde con la realidad, que sencillamente no existe. La sensación de falta de justicia, por tanto se instala en nuestra mente.
Hemos crecido con la necesidad de complacer a los demás, de ser perfectos para ellos, para que nos acepten, para que nos valoren y reconozcan, en definitiva, para que nos quieran. Si rememoras, observarás que trataste de complacer a papá y mamá, al profesor, a aquella persona que tanto admirabas para que te diera su visto bueno. Sin embargo, la realidad es que desde el punto de vista de cada uno de ellos, nunca seremos perfectos. La imagen de perfección nos dice cómo deberíamos ser, porque si somos buenos según el entender de los demás, nos aceptarán y de ese modo podremos aceptarnos a nosotros mismos.
Nunca seremos perfectos, insisto. Tenemos que empezar a perdonarnos por ello. Las creencias que hemos recibido nos han enseñado a negarnos y rechazarnos a nosotros mismos porque nunca seremos lo bastante buenos, lo bastante altos, lo bastante inteligentes, lo bastante ricos, lo bastante adecuados. El juez es severo y exigente, no acepta ni perdona. Por esto es que nos rechazamos, no merecemos ser felices porque no somos perfectos. Muchos necesitan buscar a alguien que de algún modo les maltrate, como castigo por no ser perfecto, por no ser lo que el otro quiere, por no haber sido capaz de complacer.
El alto nivel de perfección hace que nos sometamos a un alto nivel de maltrato personal. Por eso, a veces sentimos que el mundo es injusto, que solo existe el sacrificio, el sufrimiento y el castigo.
Cada uno acepta el maltrato en la medida que se maltrata a si mismo, es la forma en que necesitas que te maltraten, que te castiguen, por no ser perfecto.
Basta con que abras los ojos y veas que la perfección no existe, es tan solo una invención de la mente para no poder ser feliz, para llenarnos de autoexigencias otorgando a los demás un poder sobre nosotros que no les corresponde.
Permítete ser tú en libertad, con tus imperfecciones, pero feliz sin necesitar complacer a nadie más que a ti mismo. 
No busques la perfección, porque ya eres perfecto tal y como eres.
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