APUESTA POR TU SER

EL ORGULLO: UNA MIRADA A TU INTERIOR

La emoción que nos pone en contacto con nuestro ser interior, es el orgullo. Siempre que superamos algo de lo que antes no éramos capaces o cuando alguien realiza algo grande, lo natural sería sentir admiración y como consecuencia reconocimiento, tanto propio como ajeno. Sería la manera de acabar con la envidia, que es la resultante de expresar rabia en lugar de admiración hacia quien se arriesga a ir en pos de sus sueños, hacia quien lucha por crecer. 

Porque el orgullo, al ponernos en contacto con nuestro ser, es la emoción que nos capacita para crecer como personas, para imaginar, para crear, para medirse consigo mismo, evitando competir y llevar siempre la razón. Si te paras un instante y echas la mirada hacia atrás, comprobarás que en varias ocasiones has sacado tu fortaleza, tu coraje y has salido reforzado. 

Esa capacidad está en ti. Solo con que lo hayas vivido y sentido una sola vez, sabrás que es algo tuyo, que te pertenece, que no te lo pueden arrebatar. Las grandes obras, la creatividad, la originalidad provienen de nuestro ser al estar en contacto con la emoción orgullo. Sino, llenaremos nuestras vidas de copias e imitaciones. El resultado final será la envidia.

La consecuencia de no sentir orgullo ante algo admirable, ocasionará falta de autoestima, creerse incapaz, infravalorar el ser que se es. Acabarías por poner a los demás por encima de ti, cayendo víctima de cualquier abuso o capricho por parte del otro. Así originarías la temida cobardía. Recuerda que ese poder está en ti, naciste con él y puedes usarlo cuando lo desees.

Por el contrario, aplicar esta emoción ante lo que no requiere admiración produce soberbia, sentimiento de superioridad, prepotencia, como compensación a una inseguridad que permanece intrínseca a nosotros al no atrevernos a recurrir a esa emoción tan esencial que nos diferencia de los animales: el orgullo.

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14 comentarios

  1. Clarificador, Arancha. Y muy práctico como todo lo que escribes.
    Yo sigo pensando que además de todo esto que dices, con lo que comulgo, hay un tipo de soberbia escondido en la humildad, el del perfeccionista que no se perdona no hacerlo todo perfectamente. Es un tipo de soberbia que yo he padecido y por eso lo reconozco. Eres humilde de verdad, no hay nada de falso en tu humildad, pero en realidad es una humildad que sólo hace daño al que la padece, porque en el fondo está la rabia contra uno mismo por no ser perfecto. Lo que yo identifico como un tipo de soberbia. Menos mal que la identifiqué. Gracias a eso he podido sanarla.
    Cuando lo veo en otras personas, me identifico con ellas, y empatizo mucho porque sé lo que eso hace sufrir al que lo experimenta. Pero se puede soltar. Eso también lo sé.

  2. Gracias por tu comentario y opinión Maria Jesús. El que busca perfeccionismo busca algún tipo de control y nunca puede ser feliz porque siempre habrá alguien más perfecto que él en algo. Su humildad es impostada y como muy bien dices, se puede soltar. Felicidades por tu superación!!

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